20060912

Kaliagin 2

HOJA II: Dios es información (o el inicio del proceso)


Dios es información, mister K, por ende ud. también lo es y lo que comúnmente denominamos realidad no existe, no al menos como ud. y yo lo imaginábamos cuando éramos cándidos adolescentes…¿lo recuerda?, algo sólido, tangible, lineal e inmutable, las imágenes nos dominaban, los sentidos nos esclavizaban…era la protohistoria, las antiquísimas décadas ...

Kaliagin escuchaba la voz desde muy lejos y con una reververación inusual pero parecida al efecto de la droga “O” en sus momentos álgidos, los recuerdos estaban inconexos y segmentados, recordaba con vaguedad el asombro que se convirtió en pánico cuando el paisaje desapareció desde su ventana.

…lamentablemente con el paso del tiempo y nuestras ocupaciones olvidamos estos elementos que son la base de nuestra existencia, el sobrepasar y trascender los límites sensoriales y descubrir realmente lo que somos…recuerde lo que le enseñaron sus maestros...todo es información, nuestros sentidos la recogen del medio como datos básicos y la envían a nuestro cerebro para convertirlos en información relevante y decodificable por nuestros hemisferios...sin embargo, mister K, Ud. y yo sabemos que nuestros sentidos poseen límites que no pueden y no deben ser sobrepasados, pues colapsaríamos, estamos encerrados, entonces, de acuerdo a lo anterior, en una gran... gran prisión: nuestro cuerpo...

Un zumbido comenzó a invadir su cráneo, lo que provocó un espasmo violento gracias al cual pudo darse cuenta de que se encontraba flotando en una burbuja enfrentado a una especie de célula orgánica también flotante, todo ello en una sala pulcramente blanca cuya luminosidad hacía bastante difícil distinguir entre muros, cielo y piso.

...cuerpo, ojos, oidos, gusto, olfato y tacto que filtran, censuran, e incluso engañan a nuestro cerebro y a nuestra consciencia respecto de lo que realmente existe ahí afuera...

A su lado un hombre de edad indefinible vestido con un mono blanco lo observaba a través de unos cristales…

...no recibimos la información real del medio, hay colores que jamás veremos en vida, temperaturas que nunca podríamos llegar a experimentar ni en broma, texturas, sabores, olores que sobrepasan de tal forma la capacidad de recepción de nuestros sentidos que una millonésima parte de ello podría matarnos en un microsegundo sin alcanzar siquiera a comprenderlo...por lo mismo mister K ¿cree ud. que la realidad existe? ...si lo que llamamos realidad es todo lo tangible que nos rodea y no somos capaces de experimentar ni siquiera en un 50% esa tangibilidad ¿cree ud. aunque sea por un solo momento que estamos viviendo en una realidad? ...más aun... ¿cree usted ser real?

Era un ajustador, no lo dudó por un instante, tampoco pensó llegar a manos de uno antes de los cien ciclos de edad, pero ahí estaba flotando y sin ánimo de pensar.

...la pregunta mister K...la real pregunta es ¿si los objetos que nos rodean, incluyéndonos, no son fiables, ni tienen en el mejor de los casos la seriedad y fiabilidad de lo tangible, de lo real, el soporte vital, ¿es fiable lo que le ocurre?...o dicho de otra forma...¿cree ud. mismo ser ontológicamente fiable, tangible?...

Si sus sentidos lo engañan a diario no entregándole la real información que existe a su alrededor, ya sea para protegerlo a ud. y al resto de sus subsistemas de una esquizofrenia paranoide galopante debido al hecho de que no podrían decodificar tal cantidad de datos, o ya sea con el fin de estructurar un contexto ficticio, pero eficiente para que ud. pueda desenvolverse en un sistema social con sus pares de una manera adecuada. Si esto es así, repito, ¿estaría alguien en condiciones de asegurarnos con propiedad, no solamente que somos reales, sino que todo lo que hacemos tiene algún fin o sentido concreto?

Las experiencias sociales y colectivas de la antigüedad, las lecturas clásicas, los mass media, y la posthistoria en general indicaban, sin lugar a dudas, que al caer en manos de un ajustador comenzaba un ciclo descendente en la vida de cada persona, cuyo final -hasta ahora- nunca fue posible de ser elucidado pues, como en todo viaje sin retorno, no hubo testigo alguno que indicase lo que ocurría al final de esas fases, una especie de policía del pensamiento un pertelador al cual si no le agradaba el contexto, alguna leve señal en el rostro de su interlocutor hecha a destiempo, una palabra, una frase o una mirada fuera de contexto, podía iniciar el comienzo del fin, fin en que el infierno más abyecto y vil era un paraiso comparado con la pesadilla de iniciar el proceso final, como se le denominaba secretamente en los círculos en que Kaliagin se desenvolvía a nivel de entorno.

- Recuerde Mister K, que en la protohistoria, antes de la Resistematización, los pueblos e incluso las civilizaciones se aniquilaban unas a otras en guerras sin sentido, por recursos escasos como agua, comida o combustible, que paradojalmente existían a granel en el planeta, por ideas mal interpretadas, por datos mal procesados, por desinformación; se alimentaban con basura que lo único que hacía era mantenerlos en pié y disfrazaban las reacciones químicas normales con nombres como amor, odio, ira, mente, el bien y el mal, etc. confusión que los llevó al caos total, no estoy refiriéndome a entropía sino a caos, y todo ello causado por la incapacidad de entender que, como sistemas nuestra simbiosis con el resto de los sistemas era lo único importante, los sentidos los engañaban de tal forma que los cegaban y los asesinaban, eran sus propios enemigos, sus propios demonios, paradojalmente Mister K, sus propios dioses...

-…ahora…-continuó explicando mientras manipulaba unos instrumentos cristalinos- se supone que deberíamos llegar a este estado de disipación o segregación de conciencia, en que ud. se encuentra, cerca de los setenta ciclos de edad, sin embargo ud. es bastante joven, lo cual me hace pensar que no me ha dicho todo…sobre sus actividades personales, tal vez excesivo consumo de algunos alimentos...o algo más…

- ¿Qué dijo acerca de la realidad?, trató de articular coherentemente con voz pastosa, lo que acústicamente se tradujo en una especie de gruñido extraño, su lengua estaba pegada a la mandíbula inferior y no consiguió moverla un milímetro para poder generar una palabra. Como una imagen fonética su pregunta rebotó dentro de su cráneo como una pelota sin control chocando contra las paredes de lo que imaginaba era su cerebro.

- Lo que ud. Debería saber, lo que todos sabemos desde pequeños mister K, pero no se esfuerce más de lo necesario, terminaremos en un par de segundos, no es necesario que hable, de hecho no podrá hacerlo, puedo leer lo que piensa mientras trabajo en ud. Ahora por razones didácticas no hablemos de realidad, hablemos de un concepto cualquiera como...Amor... eso es, ¡el amor!; si ud ha decodificado bien los registros recordará cómo el concepto de amor entre seres fue diseñado, un concepto como Dios o el Bien y el Mal, que fue necesario construir en el momento por la fragilidad de la especie y por la no disponibilidad, en ese momento, de conocimiento que nos permitiera dilucidar de mejor forma lo que nos ocurría internamente, al experimentar sensaciones extrañas y contradictorias al estar frente a otro ser con características determinadas, situación que nos provocaba o interpelaba de alguna forma, y ¿qué cosa más contradictoria puede ud. encontrar en la historia que ese concepto?, Amor: dependencia, independencia, deseo, rechazo, castidad, pasión negativa y positiva, lujuria, empatía, atracción física, intelectual, emociones de extremo a extremo, necesidades abstractas de proteger y ser protegido, de comer y abstenerse, de penetrar y ser penetrado por "un otro", de fundirse y separarse; sensaciones de carencias, de soledades, de separación y compañía, de entrega y posesión...¿qué demonios fué eso en nuestra historia? Mister K, ¿fue una esquizofrenia colectiva?, ¿un lapsus?, ¿una moda? ni siquiera los controladores saben la respuesta.

Lo cierto es que cuando se pudo ir más allá de esa subjetividad de los sentidos nos encontramos frente a un precipicio de proporciones, todo era estímulo visual, auditivo y tactil, datos recogidos por nuestros sensores que decían a nuestro cerebro que tal mujer u hombre poseía ciertas características físicas simétricas, ciertos olores o colores, cierta resonancia u tono en la voz; nuestros órganos, desde el corazón en adelante, perdían el control totalmente al saber que las ideas de ese ser eran las nuestras, ya fuera por oposición o por correspondencia, por contraste cultural quizás; que sus olores excitaban o provocaban rechazo en nuestras feromonas sin saber por qué nos ocurría; al sentir un dolor más ontológico que físico en el momento de las separaciones; al percibir la finitud de algo inventado por nosotros mismos y al que le otorgábamos paradojalmente la característica de imperecedero, permanente, infinito y que nos dejaba a las puertas de algo inmenso, pero incomprensible.



¡Tal era nuestra soledad, Mister K!

Muchos ciclos pasaron y muchas muertes además, costó el comprender que todo era simple información física, química, endocrina y cerebral y nunca duradera por más de cinco u ocho ciclos, que lo que sentíamos por un ser especial podía ser experimentado, incluso, de mejor forma con otro y que todo estaba basado en una transacción en que los límites eran el único valor a mantener ante todo y que cada transacción con un nuevo ser nos dejaba aun más completos y menos solos.

Kaliagin, esclavo de un sopor incomprensible pensó en la imagen gigante que se proyectada todos los días en el edificio de la calle M frente al cubículo de su torre, siempre le había llamado la atención la saturación del cyan y las texturas circulares que llamaban a la tranquilidad, no podía articular palabras pero sí imágenes mentales, con ellas trató de reconstruir qué es lo que había ocurrido desde aquel momento en que desapareció el paisaje frente a su ventana.
Esto se intercalaba a ratos con unos ojos femeninos semirasgados, oscuros, a veces, un poco más tenues otras, pero siempre con una expresión extraña, como si tratara de decir algo muy importante, pero a la vez muy peligroso, una advertencia tal vez, pero definitivamente algo fuera del alcance de su comprensión en ese momento preciso.

Entonces fue cuando ocurrió algo inesperado...un grito o tal vez una alucinación acústica cruzó de lado a lado su cerebro sacándolo de su estado semiconsciente y obligándolo a dar un espasmo involuntario sacudiendo la burbuja de tal manera que comprendió que todo era líquido a su alrededor

...Un susurro...una palabra suavemente dicha, pero llena de ideas escalofriantes como un recuerdo que lleva siglos encerrado en el rincón más remoto de la mente estalló entre sus sienes:

¡¡¡ R I Z O MA !!!

20060112

Kaliagin 1

HOJA I: La no existencia de las cosas
(o la desaparición de tu soporte vital)

Kaliagin se levantó aquella mañana después de desesperarse un poco al comprender que cada día le costaba un poco más de esfuerzo el hacerlo.

Con trabajo se desplazó por el largo pasillo que conducía a la sala de baño; llevaba los ojos aún semicerrados hasta que sintió que se encontraba cerca de una de las ventana laterales; abrió la persiana, se desperezó con cierta afabilidad y aspiró muy profundamente una enorme bocanada de la densa mezcla de G.N.

Era un nuevo día, como todos en realidad, aunque sentía una especie de extraña pesadez en el estómago y en el espíritu, cosa que le ocurría muy frecuentemente en los últimos días.

Sí -pensó-, era un día como todos; pronto quedaría atrás sin extinguirse y podría regresar a él cada vez que sintiera la necesidad no solamente en su mente, no sólo de forma virtual, con la salvedad de no poder cambiar nada de lo ya hecho, aunque quisiera, como por ejemplo sus errores.

Estaba radiante, a pesar de todo el peso que sentía en sus párpados y el resto de su cuerpo.

Sin embargo, al abrir bien los ojos y acostumbrarse a la velada penumbra del paisaje de siempre desde la ventana lateral de la sala de baño, su expresión se congeló.

Se llevó lentamente las manos al rostro, el cuál comenzó a tomar un leve tono ceniciento, su vista se clavó en algún punto lejano y fijo, paralizada, con una aterrorizada e indefinible expresión, mientras allá a lo lejos el típico paisaje de todos los días, las montañas, el río marrón que pasaba frente a la torre, los bosques azules que se perfilaban desde tiempos inmemoriales, los movimientos metálicos de las criaturas vivas, todo...absolutamente todo aquello...había desaparecido.

No había absolutamente nada allá afuera en su horizonte, cada vez más anaranjado por el paso de los instantes, todo estaba intactamente vacío como si una neblina extrañamente invisible a los ojos hubiese cubierto lo exterior en el transcurso de la noche; sólo un lejanísimo límite que separaba el cielo rojizo de la tierra, lo que constituía una difusa línea del horizonte, era lo único visualmente tangible ante sus agotados y desconcertados párpados.

Se restregó los ojos desesperadamente, los abrió una y otra vez como un ejercicio, volvió a restregarse, pero veía perfectamente delineado el alféizar de la ventana lateral, sus manos, su cuerpo, la habitación, el pasillo, todo en fín, estaba ofensivamente allí.

No...no estaba ciego, nada sucedía con sus ojos, todo estaba en su lugar dentro de la habitación, mas al mirar hacia afuera no había nada...absolu-ta-mente nada.

La nada misma en toda la extensión de la palabra y el signo.
Por última vez se restregó la cara, en especial los ojos y luego de observar asombradísimo aún, por un breve momento la no existencia de las cosas retomó el camino de la sala de baño, sumergido en un desconcierto que no experimentaba desde tiempos remotos ante las cosas que no podía comprender, pero que estaban frente a él y que, de alguna manera, le interpelaban.

Al bañarse se preguntaba kaliagin "Qué diablos ocurrió durante la noche con el mundo circundante?", "Qué diablos con el día?", y pensó, ya más calmado, que después del baño regresaría a la ventana lateral del pasillo y todo estaría en su lugar nuevamente como ayer, no siendo todo nada más que una de las tantas y desagradables jugarretas de sus sentidos, como solía ocurrrir cada cierto tiempo.

…………………………………………………………………………………

¡¡¡Mierda!!! -exclamó Kaliagin- en voz alta y ya francamente asustado por el raro timbre de su muy poco usada voz, al ver que todo lo que había visto anteriormente continuaba obstinadamente igual, su corazón comenzó a latir peligrosamente y previendo una crisis corrió a la habitación a buscar la última botella comprimida de "O";...

... ¡¡¡mierda, mierda, mierda!!!...

20060110

Eva oríginis

Aquí estoy yo, desnudo ante todo este paisaje desconocido, como el primer hombre de la tierra mirando a la luna. Solo, como un niño lleno de preguntas, vacío de respuestas; lo único verdadero es que estoy frente a un camino que quizás no existe, pero que todas aquellas sombras que se mueven reptando a mi alrededor asumen sin discutir y de distintas formas, alegres, conformistas, vacíos, miedosos, tristes e indiferentes; todas son iguales, no llevan la mirada distinta, ni la señal que les identifica para mi. ¿Qué hacer?, sólo hay tres alternativas: seguirles como oveja, guiarles como pastor; o seguir solo por este laberinto.

Cuando llegué aquí, una voz muy antigua decía que todo sería fácil, sólo había tres colores; el bien y el mal; la felicidad y la tristeza. Pero no era tan simple; color contra color forma un nuevo color; el bien está siempre muy cerca del mal y quizás sean los extremos de una misma cuerda, y la tristeza es la ausencia de felicidad...mientras que la felicidad no era solamente la ausencia de tristeza...sino algo más.

A pesar de ello, seguí siendo puro con la señal en mi frente de uno en mil millones de seres, sin origen, sin principio, sin fin ni destino, excepto como única pertenencia para este viaje, la capacidad de crear y cambiar todo a mi alrededor incluso a mí mismo... pero sigo desnudo...observando, no sé por qué razón, siempre hacia el mismo cielo negro.

Allí estás tú, tan desnuda como yo, tan sola como yo, tan asombrada ante el techo negro lleno de luces, tan igual, pero tan diferente a como yo...no me has visto aún y te confundes ante las alternativas, dudando como yo; buscas la señal en la frente de cada uno de los de la multitud, no la de Caín, como la que algunos llevan, sino la otra, la primera, la que no se ve ni se reconoce con los ojos, la innombrable...

Aún no me has visto.

La voz antigua ya no habló cuando llegaste, te observo...eres tan profunda e intocable como la pareja del alquimista, comprendes lo de los colores, lo del bien y el mal, y te confunde lo de la felicidad y la tristeza; agua, fuego, tierra, aire conforman tu silueta y tu presencia densa alborota todo a tu alrededor; observas todo con gran curiosidad y prudencia, desconfías de todo, miras a los indiferentes, a los tristes, a los alegres, a los vacíos a los duros y a los blandos, las rocas obscuras, la luna obscura, tu cuerpo, y no te quedas al fin con nadie y no te quedas al fin con nada.

Ellos se van, en medio de esta noche, son como sombras sin rumbo, tropiezan, caen y nuevamente se levantan maldiciendo en un lenguaje extraño, gimen y ríen, sollozan y golpean con impotencia los muros de este silencioso y oscuro valle de lágrimas, van en busca de su destino... ellos lo tienen, nosotros no lo sabremos hasta que hayamos dejado de existir...pues nuestras respuestas no serán contestadas para nosotros aquí.

Te has quedado sola como yo, no me has visto, pero estamos frente a frente, tú de espaldas a mí; yo curioso te observo; sin verme aún, miras hacia arriba buscando algo indefinible, ves las luces en el cielo, la señal de tu frente se ilumina lenta y tenuemente...te observo; sigues siendo pura y sin origen, sin principio con tu señal, sin fin y sin destino con la misma capacidad de trastocar todo como yo, perfecta, lo sé ... lo percibo ... lo capto.

Te vuelves

Lentamente.

Me has descubierto, la luz de tu frente se hace a cada instante más intensa, paralizas tu mirada en mi mirada, me observas, te observo...miras mi señal...tu señal se ilumina cada vez más tornándose de luz amarilla pálida en blanca evanescente... hieres mis ojos...me confundo ante mi soledad tan corta.

Estamos solos, te acercas despacio, muy despacio, sin dejar de mirarme y te detienes cerca de mí, frente a frente, esta vez cara a cara, siento que mi pecho va a estallar de un momento a otro...ya no tengo preguntas, pero tampoco tengo respuestas; el camino continúa allí, la luna obscura, el cielo negro...tu silueta es luminosa.

Me observas entero, con desconfianza apaciblemente controlada, de pies a cabeza, despacio, me digieres cuidadosamente, observas mi frente y mi señal en la frente es idéntica a tu señal en la frente, el color de tu mirada se clava en mi mirada me pertelas hasta la médula de los huesos...lees dentro de mí con facilidad genética todos mis códigos y secretos sin excepción alguna...esperas un poco dudosa y te acercas más...ahora tu aura muestra confianza y te relajas.

Esta noche nos acompaña, solos uno frente al otro, muy cerca; al leerla, tu mente me entrega un torbellino luminoso de ideas y pensamientos...como yo , has viajado por siglos desde el origen, con sólo la misión de encontrarme entre mil millones de seres vivos, en una tierra de sombras y de nadie, sola, solos, has tenido que buscar y ver demasiado...parece demasiado irreal, pero nada es como pensamos que es, todo tiene su ritmo y su tiempo totalmente independiente de nosotros... me has encontrado...nos hemos hallado... aquí estamos.

Tomas mi mano y te extraña la sensación de sentirme, es la primera vez desde que eras espíritu que tocas una piel que ha sido eternamente tuya en otras edades...en otros mundos, tu piel compañera, la piel de tu pareja de siglos que es totalmente distinta a las otras pieles de otros tiempos, edades y mundos que pudiste haber tocado mientras me buscabas, tu mano me toca, sube acariciante hasta mi pecho, tu rostro se complace ahora, no dejas de mirar mis ojos ni por un breve instante...un calor extraño comienza a invadir mi interior y mi cerebro es una tormenta sin control de sensaciones que en este mundo desconozco...tu mano sin dejar de tocarme me susurra una vieja historia de encuentros subliminales, antiquísimos, de esos que existen, pero que no son, de aquellos que eran pero que no están...ahora sube por mi cuello palpa mis ojos, mi rostro, mi pelo, mis orejas, mi nariz, baja despacio como en una aria, por mis hombros...suave...lento,te acercas más, casi se tocan nuestros rostros, como dos niños recién nacidos nuestras sensaciones aceleran el ritmo de nuestros corazones, explosivamente... te miro interrogante, tu mano baja por mi codo y toma mi mano, la levantas y la pones en tu pecho desnudo pidiéndome con la mente que te reconozca como tú lo haces...mis piernas se debilitan ante la sensación de algo que no conozco, algo contradictoriamente aterrador y placentero. De pronto me abrazas, me apretas y ya no cesas de tocarme entero...mis caderas mi vientre...bajas...más...y más...y más...bajas y algo en mi quiere escapar...pero estoy preso...tu respiración se acelera, cierras tus ojos...te humedeces...mientras me besas suavemente y despacio en los labios, siento tu corazón como una paloma prisionera que va a escapar dentro de un momento...que va a estallar con el mío...me olfateas...te olfateo, estamos abrazados, somos uno siendo dos...dos son dos bajo un cielo negro de presagios milenarios...dos son uno en una tierra de sombras...me lames el cuello bajas despacio me lames el pecho...el vientre sigues bajando, nuestra respiración es fuerte y acelerada comienzo a sentir un vacío en mi vientre...me excito...me levanto...me tocas con tus manos tan incansables como pájaros de fuego, me acaricias y descubro desnudo ante mí que ya no existen secretos en nuestros cuerpos para el otro...que todo está bien, que así debe ser, que es lo que busqué por los siglos de los siglos...galaxia tras galaxia...realidad tras realidad, tomo la iniciativa y comienzo a mordisquear suave y despacio, primero tus orejas...las lamo...lamo tu cuello y también lo muerdo excitantemente suave...muerdo tus hombros me detengo largo rato en tus senos...y cuando succiono tus fuertes pezones siento tu humedad...mis dedos se enredan en tu pubis provocándote un espasmo al rozar tu flor dormida...mi otra mano se desliza por tu espalda y se detiene en tus nalgas frescas, duras, comienzas a agitarte te tornas muy ardiente, fuerte apasionada...te entregas entera...te recibo entera, ambos nos abandonamos al placer mientras la tierra en sombras se detiene y silencia todos sus sonidos observándonos callada.

Entonces te apartas de mi lenta, pones tus manos en mis hombros y me obligas a tenderme sobre la hierba obscura y suave...yazgo sobre este suelo, ¡¡ vedme oh dioses !! no tengo control ante la hipnotizante ansia...sin dejar de lamer y besarme comienzas a morderme tiernamente primero y salvajemente después, fuerte, apasionada...jadeas, comienzas a gemir...una vez yo en la tierra tú te recuestas sobre mí cuán larga eres y entre besos y caricias ardientes...separas tus piernas...te levantas despacio y lenta tomas mis manos...las pones sobre tus nalgas y me enseñas a acariciarte a descubrirte a recorrerte, a explorarte...terminas de separar tus piernas húmedas...levantas tu espalda y te echas hacia atrás muy despacio...gimes de placer...tu corazón va a explotar...tu mano busca mi espada...la apreta...el placer me invade...vuelves a gemir esta vez un poco más alto, estás mojada terriblemente, tu mano me encuentra ...me encamina...levantas tus caderas y te dejas caer despacio, lentamente sobre mi... me vas a montar...me estás montando...me has montado profunda y totalmente, despacio, gimes nuevamente cada vez más rápido...entro en ti despacio...tú me guías...te penetro...despacio, suave, tu rostro cierra los ojos y sonríe lejano...ausente...intento leer tu mente pero está llena de sensaciones que desconozco y desconoces, nos abandonamos al gusto desconocido uno en brazos del otro. Comienzas ahora a cabalgarme...segura...fuerte, pero suavemente pierdes el control de tus sentidos y comienzas a hundirte en un océano de sueños acelerando poco a poco tu ritmo, yo ya casi no existo no estoy en mí..subes...bajas...te adelantas...te atrasas...gimes cada vez con más fuerza yo gimo recién ahora al ver tu rostro ausentemente transformado y tranquilo, te aceleras y te vuelves loca galopándome...ya no hay control ambos gemimos como dos fieras y nos movemos agitados, locos, vertiginosamente fuertemente... segundos...minutos...momentos...horas tal vez, siglos pasan y nos amamos como nadie en el mundo de las sombras.

De pronto algo extraño te ocurre en el rostro...mientras continúas galopándome con voluptuosa fuerza de animal...la señal de tu rostro se apaga bruscamente...tus ojos se tornan blancos...tus gemidos se convierten en gritos de placer intenso...comienzas a rasguñar mi pecho...lasciva...voluptuosa y tu ritmo de cabalgata se transforma en un huracán violentísimo, me cabalgas...galopas rápido y con violencia gritas...tu rostro cambia rápidamente, cierras los ojos y todo él se transforma en una luz blanca mientras tus facciones casi se pierden en la luminosidad, tu rostro es una antorcha incandescente...tu rostro es el faro de los marineros que aun no existen, pero luchan y aman con sus sirenas, gritas...rasguñas...te mueves como una poseída, arañas mi cuerpo, tu cabalgata se torna peligrosamente rápida y violenta, de pronto...estallas en un grito que despierta fantasmas ligeros y antiguos...un grito enorme y desgarrador un grito sin control, penetrante...no disminuyes nunca tu galope...continúas gritando y moviéndote te inclinas sobre mí y muerdes mi rostro salado, mis labios salados, mi cuello...como una fiera en este lecho, tu galope continúa violento y me lleva del espíritu a un sitio lleno de luz...un calor sube por mi vientre...algo viene por mi para llevarme, lejos por pasadizos luminosos...fosforoscentes...infinitos...tengo espasmos en todo mi cuerpo, como cuando mi espíritu lo abandona, algo abrasa...mi vientre, no puedo más y un grito como una lanza atraviesa mi garganta de lado a lado...me desbordo completo...tibio, húmedo dentro de tí...mojado por ti y por mí, dentro de tu vientre comienza a navegar la semilla milenaria de nuestra raza y su señal...tiemblo sin control...no puedo más...no sé quien soy...estoy a megakilómetros luz de este sitio, de la luna obscura...en un espasmo final el último derrame...la última gota estalla dentro de ti.

Caes suavemente sobre mi pecho...jadeante y transpirada...abandonas, tus ojos cerrados no ven que tu rostro baja dulcemente la intensidad de su luz, aún gimes...pero esta vez tus gemidos son suaves y ronroneantes como una felina...me lames el cuello...la cara y desfalleces sobre mí...duermes...

Silencio.

Paz.

Nada existe...

el universo entero y omnisciente gira a nuestro alrededor...yo estoy inconsciente...tú estás inconsciente...

Un siglo después aún es noche sobre este mundo...aún estás sobre mí como muerta, aún estoy dentro de ti, pero estás tibia, despiertas lentamente ronroneas...abres bien tus ojos y me observas detenidamente desde arriba de mi cuerpo...la paz de tu cara me hace verte distinta...hablamos con nuestras miradas...cansados aún, luego de un rato te levantas y despegas de mi...te observas el vientre...me observas a mí...algo ha sucedido con el mundo, las sombras se destiñen y una claridad que antes no vi comienza a extenderse ante nuestros ojos satisfechos...yo no comprendo aún lo que ocurrió, ni lo que ahora ocurre; te sientas a mi lado, te levantas, me tiendes la mano, me levanto y con tus ojos me dices que te siga...me guías hacia una colina cercana desde donde se domina todo, se oyen lejanos gritos de euforia...es la multitud que festeja el fin de las sombras, pero ahora son millones, los observamos desde lo alto como festejan y ríen...la luz ha llegado y lo inunda todo a su paso...lo arrasa todo...despacio pero con fuerza.

Aquí estamos tú y yo tomados de la mano, hemos bajado al valle y nos hemos confundido con la masa...pero somos distintos a ellos aunque ansiemos ser iguales...nuestro estigma es diferente al de ellos, nuestra mirada es distinta a la de ellos...nos mezclamos, pero no nos unimos...algunos de ellos nos miran con curiosidad y uno que otro lleva una señal muy parecida a la nuestra en los ojos, nos alegramos de verle...pero nos damos cuenta pronto de que todo era una simple ilusión, la emoción desaparece, volvemos a lo nuestro y pasamos desapercibidos entre tanta actividad.

Aquí estamos tú yo...simples, pero especiales...abandonados, pero divinos, con un camino desconocido por comenzar a recorrer, con nuestra misión de crecer y ayudar a crecer a quienes se nos acerquen.

Por un momento dejamos atrás a la multitud.

Aquí estamos tú y yo dos mil millones de años después bajo este cielo sin origen y sin final, sin cadenas ni escudos, sin historia ni presente, aquí estamos solos y desnudos en la penumbra con nuestras miradas limpias, con nuestras manos vacías y nuevas pero llenas de fuerza.

Nos hemos ya encontrado.

No es necesario seguir buscando solos, nada más es necesario, nadie más es necesario, ya no es necesario buscar sin buscar, aunque lo intentemos desesperadamente...aunque creamos seriamente haberlo conseguido, haberlo hallado...después de nosotros...después de tí...después de mi...ya no hay nada.

Aquí finalmente estamos tú y yo, hay un camino completamente desconocido, pero que esta vez frente a nosotros sí existe, podemos tomarlo o podemos seguir buscando la utopía como un pájaro antiguo, como una flor inexistente e imaginaria...tenemos la libertad cada uno de escoger...o escogernos para siempre...pero una vez que decidamos, una vez que tú decidas, una vez que yo decida, ya no habrá regreso...pues aquí en el comienzo de este camino es donde termina lo que nunca comienza o comienza lo que debe comenzar...

En el mundo de las penumbras...entre el cielo y la tierra sólo existe un hombre para una única mujer, un silencio para sólo una nota, un color en una imagen, una semilla, una flor...si por alguna razón ambos no se encuentran en el espacio tiempo adecuados, o si por alguna razón, usando la libertad incondicional de la cual son portadores cada uno por naturaleza una vez que se han encontrado deciden separarse, ya nunca encontrarán la llave que buscan aquí, ya nunca más volverán a encontrarse y unirse en este segmento con la intensidad y real y hermosa sensación de lo correctamente conjugado, sólo un hombre...sólo una mujer...sólo una vez, sólo una oportunidad...sólo un mundo...un universo un espíritu...un cuerpo para cada ser, para cada espíritu.

El camino por delante debe ser tomado ahora...quemar las naves...

Sentarnos a esperar que el viento y el tiempo oscuro que regresa de su milenario viaje por el infinito nos traiga respuestas es inútil...ambos poseemos la flor desnuda de lo improbable...el mensaje...será entregado, la misión será cumplida el regreso a casa solamente será una vez que hayamos decidido vivir por nosotros, juntos o separados, la maravillosa oportunidad en un mundo lleno de contradicciones y dolores...el campo preciso para crecer y creer...el cielo indicado para volar...el espacio correcto para trascender, el abismo indicado para caer.

Nuestros ojos...narran viejas historias de guerras celestiales, de las cuales nosotros también fuimos un día parte importante e integrante. Tus manos y mis manos, de noche dialogan con el lenguaje inventado y creado por nuestras ansias de arrullo y placentero calor, tus labios y mis labios recorren todos los caminos que signifiquen conocer y aprender acerca de nuestros deseados y amados cuerpos, mientras tu cuerpo y mi cuerpo juegan un extraño juego que nadie nos enseñó...pero, que curiosamente sabemos que un día lejano, en algún lugar, también lejos de aquí, juntos aprendimos...

Aquí estamos...aquí está el mundo nuevo, sus estrellas, su océano...no preguntes nada, pues nada responderá...sólo sígueme un momento que yo también te seguiré después...

En realidad, en estricto rigor...sólo continuemos.

20051228

Evanescente

Una vez te convertíste en grito, en uno largo y evanescente como una pesadilla en blanco y negro en la que cabalgaban juntos otros gritos, y otros junto al ruido de huesos en un patio común y corriente como un paréntesis vital, capital místico e infinito.

Allí fue cuando mis sienes estallaron ante el horror miserable y paralizante de la impotencia, y ahora no hay siquiera un rastro tuyo que verifique la objetividad de mis paradigmas y sonría a este cadáver que se esfuerza también en sonreír aun sin músculos ni rostro, recordando que una vez pensó y dijo que la vida era un inmenso y viejo reloj de arena.

Pero te contemplo ensimismada y avasallante, hundida y lejana, avanzas, miras el suelo y te desdibujas como una estatua de barro bajo la lluvia, vienes y miras distante, confundida como una hoja amarilla en medio de millones de hojas amarillas que caen al despertar de un sueño.

Te percibo, eres como ese sueño borroso milenario y ancestral, atávico, pero vigente en las horas como mi respiración omnipresente, necesaria; siempre estás aunque desaparezcas por cinco años y un día o un siglo y dos días, decadente, ahora mismo tu imagen comienza a diluirse del horizonte de mis sentidos, de mi realidad que hace tiempo ya presiento resquebrajada, sabiendo que estás al otro lado del espejo, siempre que el umbral de mis sentidos es quien no alcanza a comportar tu silueta por más de seis segundos, que la niebla imponderable de este sueño cierra las puertas dimensionales a nuestro presente, pasado y futuro entre comillas.

Ahora mismo me preguntas distante con el cuello de tu abrigo subido bajo la lluvia y tu pelo pegado a la cara y a la frente como cuando amas terrible y te quejas bajo mi cuerpo, si acaso todo fue una pesadilla larga y gris, borrosa y ausente bajo el prisma de lo real también entre comillas y yo sólo atino a responderte que entre ello y lo que tú llamas realidad existe un puente de megakilómetros luz y te demorarías un millón de años en recorrerlo antes de dar con un océano en eterno combate consigo mismo.

Ahora aceptas una tregua, un segundo de espera, un instante más observando el espacio, el silencio que hiela; desde un extraño paisaje respiras niebla y sonríes mi respuesta y tu pregunta emerge de todo como un fantasma de las cosas que palpo y piso, como un ectoplasma omnisciente que se interpone entre yo y tú convirtiéndonos en un momento de nuestra existencia que no nos respeta.

Pero no soy capaz de responderte como esperas que te responda, pero no eres capaz de preguntarme como yo espero que me preguntes, porque todo nexo real parece imposible entre dos seres que se perciben, pero que no se tocan, entre dos que se sienten pero que no se palpan ... y entonces resplandeciente de furia, teñida de rabia y fuego mi ira baja, mi odio contenido y mixtificado, mi odio dignificado, mi odio al fin puro y legitimado...pero algún día se les acabarán las balas de plata, lo sé, pero un dia se dormirá su guardia y se quedarán sin fauces que muerdan mis esperas momificadas, sin botas para patear la puerta de mi casa, sin bocas que evoquen pesadillas...un dia...

Pero ahora ya no quiero más cadenas, no quiero tu recuerdo como un viejo retrato hecho trizas y vuelto a reparar mil veces, menos ahora que el miedo anda otra vez arrastrando el poncho por las violadas calles de esta huevada de ciudad, en el amanecer, en el anochecer de una vida clandestina, claroscura y tambaleante, mientras un rayo de luz se cuela a través de una rendija y baila sobre mis hombros como una campana amarilla...lejos...lejos...

Ahora te quedarás aquí, en vivo y en directo, porque eres la flor que comporta el código de mi existencia, ahora comienza mi guerra y no sé si volveré a evocar tus ojos al amarme, y no sé si vuelva a percibir la comisura de tus labios al decirme: ¡¡¡ adios, te amo...!!!, porque ya no me debo a mi mismo, porque creo que debo beber de este cáliz, porque sé que debo aceptar este destino que no deseo, al igual que héroe ridículo de tragedia griega, porque creo que debo seguir ensimismándome y reflejar mis pedazos en el recuerdo sin más autocompasión ni arrepentimiento-miedo-sueño- ni con delirio cuando acepto la capitulación a la vida personal innecesaria de veras y dejo mis brazos caer exánimes a mis costados para recibir abierto y sin reservas el horror, la angustia verosímil el dolor, la bajeza y la hipocresía del resto más la mía propia y reflejarla sin que me rasgue, sin que toque, porque es ahí cuando me siento electrizado, vacío, lleno de luz contemplando el hormigueo de doce millones de seres humanos, manos que sudan, dudan, comen, se retuercen y vomitan sin rumbo fijo y sin alcanzar a comprender que es allí donde constantemente se muere, creyendo exactamente lo contrario...


...pero un día...

...yo sé que algún día...

...uno de estos días...